Caza tradicional, el zorzal en parany

Caza que se remonta al origen de los tiempos, su existencia al menos conocida desde el siglo V a.C practicada por los griegos (que la llamaban ijxiva) siendo la primera y más antigua prueba indiscutible de este arte de caza una escena realizada sobre un ánfora, que se conserva actualmente en el Museo Nacional de Taranto (Italia).

 

Una caza tradicional, de las de antes, muy arraigada en el levante español, cuyos puestos empleados llamados parany están a caballo entre grandes trabajos de artesanía y impresionantes obras de ingeniería.  Para su construcción es necesario encontrar un árbol cuanto más antiguo mejor, que posea una amplia cepa, al que se le realizará un desmoche completo de ramas. Posteriormente, y con la ayuda de cuerdas y alambres, se irán guiando los nuevos brotes para ir dando forma al futuro parany. Se construirán una pared de piedras o cañizo al rededor de la estructura impidiendo la huida del zorzal al caer el suelo enviscado por la liga. En el interior se instalarán las perchas en las cuales se ubicaran las varetas de esparto untadas en liga. La confección de la liga por parte de los cazadores de manera artesanal y con productos naturales como muérdago, ajonjera, acebo, cardo...implicaba un largo trabajo y ser conocedor de las especies botánicas del entorno.

 

Básicamente la técnica a emplear consiste en atraer a las aves al árbol, mediante reclamos de zorzal enjaulados, cuyo número dependerá directamente de la cantidad de árboles que configuren el parany, así como de las características propias de cada uno. También es muy utilizado en paranyeros expertos hacer uso del reclamo bucal propiciado por un pequeño instrumento metálico que se introduce en la boca.

Las aves al ser atraidas por sus congéneres y entrar al parany a refugiarse, quedan enviscadas con la liga untada en las varetas, los cuales caen al suelo vivos donde los paranyeros los recogen.

 

No cabe duda que es una caza tradicional selectiva, las aves nunca mueren a menos que el cazador la propicie, capaz de distinguir objetivamente entre las especies protegidas y las cinegéticas.

 

Actualmente esta caza que en sus zonas es más que una modalidad, una pasión, un estilo de vida, una manera de entender la caza, se encuentra en peligro de extinción. Sus asociaciones que cuentan con numerosos socios como la asociación APAVAL, luchan por mantener una tradición abocada a extinguirse por las trabas y prohibiciones de las consejerias de Medio Ambiente, la Comunidad Europea y la presión incesante de ecologistas y proteccionistas ornitológicos.

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